Cáncer de vejiga: la importancia de consultar a tiempo

El cáncer de vejiga es una de las patologías oncológicas más frecuentes dentro de la urología. Según explicó el Dr. Luis Vázquez Ávila, Jefe del Servicio de Urología de Clínica Pueyrredon, se trata del segundo cáncer urológico en frecuencia, después del cáncer de próstata, y uno de los más abordados en la práctica diaria de la especialidad.

Durante una entrevista en el programa Salud Total, el especialista destacó la importancia de prestar atención a los síntomas iniciales, ya que una detección temprana mejora notablemente el pronóstico.

El síntoma más frecuente: sangre en la orina

El signo de alerta principal del cáncer de vejiga es la hematuria, es decir, la presencia de sangre en la orina.
“Muchas veces el paciente orina con sangre un día y luego el síntoma desaparece, y ese es el peor error: no consultar”, señaló el Dr. Vázquez Ávila.

La hematuria puede ser intermitente y no generar dolor, lo que lleva a subestimar su importancia. Sin embargo, puede ser la primera manifestación de esta enfermedad.

Factores de riesgo: el tabaco, en primer lugar

Entre los principales factores de riesgo, el especialista remarcó al tabaquismo como el más importante.
“El tabaco no solo afecta la vía aérea: después del pulmón, la vejiga es uno de los órganos más afectados”, explicó. Las sustancias carcinogénicas del cigarrillo se eliminan por la orina y entran en contacto directo con la vía urinaria, aumentando el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga.

Diagnóstico y estudios

Ante un episodio de sangre en la orina, es fundamental consultar al urólogo. El estudio de la hematuria puede incluir ecografías, estudios por imágenes y, principalmente, la cistoscopía, que permite observar el interior de la vejiga mediante una cámara.
Este estudio es el método de elección para confirmar o descartar la presencia de lesiones compatibles con cáncer de vejiga

Tratamiento y pronóstico

En muchos casos, el cáncer de vejiga se presenta como un pólipo superficial que no invade la capa muscular. En estas situaciones, el tratamiento quirúrgico mediante resección transuretral suele ser suficiente y el pronóstico es favorable.
Además, puede indicarse tratamiento local con quimioterapia o inmunoterapia endovesical para reducir el riesgo de recaídas.

Cuando la enfermedad compromete capas más profundas de la vejiga, pueden ser necesarios tratamientos más complejos, incluyendo cirugías de mayor magnitud y terapias sistémicas. Afortunadamente, los avances en oncología urológica —incluyendo nuevas técnicas quirúrgicas y tratamientos farmacológicos— continúan mejorando las opciones terapéuticas y la calidad de vida de los pacientes.

Un mensaje clave

“El mensaje más importante es no minimizar la presencia de sangre en la orina”, concluyó el Dr. Vázquez Ávila.

La consulta precoz es fundamental para un diagnóstico oportuno y un mejor pronóstico.

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